viernes, 28 de mayo de 2010

Y sin embargo sé que aquello que yo vivo y experimento sólo en mi se vive de tal o cual forma. Incluso quienes lo vivieron conmigo lo vivieron diferente, lo sintieron diferente y si lo recuerdan, lo recuerdan diferente. Y todo lo que yo hice y vivi los otros, la gente también lo ve diferente.

Las personas, para mi, se dividen en quienes amo, y quienes no, y miles de millones que aun no he clasificado. En ocasiones, ver dentro de sus ojos puede ser suficiente para saber si pertenecen a un campo o al otro.

En este mundo hay categorías: Madre, Hermano, Amigo, Amante, pero también hay status. Hay un nivel de importancia y de conexión que se establece entre dos o mas independiente de categorías, de espacio, de tiempo y de todas las condiciones de la mente lógica y el mundo material. Es la plena experiencia de la cuarta dimensión y nuestro destino como humanidad. Al menos bien debiera ser esta nuestra meta.

En ese mundo, puedo compartirme ya que con quien me comparto intentan abrir sus ojos y ver lo que yo torpemente, siempre torpemente, intento mostrar. Yo, en este estado, intento (con intención)  abrir mis ojos y reconocer al otro como mi propio reflejo. Es sólo en permitir ser al otro, que consigo el valor para poder expresarme. Libre de juicios.

Sólo existen puntos de vista que en conjunto conforman esta imagen holográfica que llamamos realidad.