No creas que no entiendo... Creeme que entiendo y se lo necesarios que son tus silencios.
Se tambien que con tu llegada levantaste una carga de mis hombros, yo pensaba que la habias eliminado, ahora entiendo que la compartias y que a ti tambien te pesaba.
Mucho fue lo que aprendi a tu lado, me sentía ligera, podia volar, soñar, creer y sentir, vivir con las alas expandidas y que no importara que tan cerca del sol llegara, mis alas no eran de mantequilla, eran de espiritu, que durante mucho tiempo se fortalecio a tu lado o que mas cierto aun, se permitio a tu lado salir de tu fortaleza... porque todo esta bien mientras estuvieses alli, alli estabas tu para protegerme.
Y luego algo pasa... algo siempre pasa... y ya no estas más.
Despues de aceptarlo, entiendo que realmente no me duele, que mi sensación es egoista porque lo que siento es nuevamente la carga original que se vuelca sobre mi y amenaza con aplastarme, creo acaso que los crecimiento se comprueban en tiempo de bien? pues no, las fortalezas se demuestran cuando ya no hay nadie para guiar el camino, qué hacer entonces con todo lo que aprendí? realmente lo aprendi? qué decisiones tomo y como me comporto y crezco cuando no estás para decirme cómo hacerlo, para corregir mis errores y darme el empujón necesario...
ahi está la cuestión... y el porqué del silencio...
No podría ser de otra forma, por que con el silencio me retas a ser yo quien me ayude, a vivir sin muletas y en consecuencia a ser verdaderamente libre y grande... asi mismo se que al menos una parte de ti te reta a no contestarme, a no mostrarte, porque sabes que con eso mi yo malcriado gana, el yo que todo lo logra y lo manipulada con una batida de mis adorables pestañas y aniñados pucheros...
Lo haces tan bien que casi logro creer que no es crueldad tuya abandonarme, que no fueron mentira tus verdades y que no eres como cualquier otro viento: Tus Promesas y Afectos sólo tienen validez en el segundo en el que se proclaman.
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